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1 de abril de 2010

Ku klux klan a la vista

Las ideologías son universales. Piensa lo mismo un izquierdista de Francia que un izquierdista de Afganistán; piensa igual un derechista de Washington que un derechista de Bogotá. Porque las ideologías son la esencia del pensamiento. Y como para pensar no se requiere saben leer o escribir; ser docto o vulgar.
Las ideologías tienen más contenido de lógica que de análisis; son más de emoción que de razón.
Eso me explica, al menos a mi, la pasmosa noticia de que en Estados Unidos: en el corazón de la democracia; en el espejo de la modernidad y la civilización contemporáneas, se informe ahora que algunos congresistas de los que recientemente votaron la nueva Ley de Salud, impulsada por el presidente Obama, estén siendo amenazados de muerte, según los despachos noticiosos de agencias tan reputadas como EFE y DPA. EFE, sobre todo, que no es propiamente una agencia del Tercer Mundo ni del mundo comunista sino de España, en donde la derecha heredera de Franco sienta sus dominios, empezando por el propio Rey Juan Carlos de cuyo pensamiento autoritario, es decir de su ideología personal se escapó ese famoso “¿Por qué no te callas?” al presidente Chávez.
¿Así que eso de los países “bárbaros”, en el lenguaje de los republicanos estadounidenses, no era más que la forma de condenar nuestro pensamiento, distinto al de ellos?
Cuando al cabo del tiempo, alguien se atrevió a desafiar su statu quo, en su país aparece la barbaridad de amenazar de muerte a quienes piensan distinto.
Hace algunos meses, y frente a la profunda crisis financiera que explotó en Estados Unidos, que ha dejado a muchas familias tan pobres o más que los pobres de por aquí, analice sus consecuencias en una columna que titule “Bienvenidos al Tercer Mundo”.
No me alegro del acierto, por supuesto. Pero por lo visto, al Imperio ha llegado la intolerancia propia de los que creen que porque están en el segundo piso, ya tienen todo el edificio coronado y que se jodan los de abajo.
Ahora creo que Obama sí toco el bolsillo de los más pudientes de su país para ayudar a los de menores recursos en esto de la salud, que se le hace a uno agua la boca pensando en que algún día podamos llegar a ese nivel de atención y asistencia humana tanto en las etapas preventivas como en las curativas.
No debemos sorprendernos, como ahora lo confieso, estoy, si por estos mismos días volvemos a ver en la tierra de Abraham Lincoln, al terrible ku klux klan de los años 1865 en adelante que en la Wikipedia se nos dice que…
“Es el nombre que han adoptado varias organizaciones en los Estados Unidos que han predicado la supremacía de la raza blanca, la homofobia, el antisemitismo, el racismo, el anticomunismo, el anticatolicismo y la xenofobia. Con frecuencia estas organizaciones han recurrido al terrorismo, la violencia y actos intimidatorios como la quema de cruces, para oprimir a sus víctimas”.
Ya empezaron, amenazando de muerte a los congresistas que se atrevieron al cambio…

21 de enero de 2009

El cambio no es de color

OCTAVIO QUINTERO
21 – 01 -09

Bueno, no se qué tan importante sea para nosotros los latinoamericanos el advenimiento de un presidente negro (o afrodescendiente, si se prefiere) a la presidencia de Estados Unidos. Resulta un acontecimiento, ciertamente, entre los estadounidenses que, al decir del propio Obama, a su padre hace 60 años (apenas), no le hubieran permitido entrar a ningún restaurante de Estados Unidos.
No estoy afectado de obamanomía, y pude leer sin contagiarme el discurso que el mundo celebra como la pieza oratoria más bien lograda por un presidente de USA después de Washington.
Yo diría que el discurso de Obama en su posesión debe tenernos a todos muy preocupados, incluyendo a sus conciudadanos.
Pero como no se trata de mirar el solar ajeno, empecemos por advertir que el nuevo presidente de Estados Unidos ha entrado a ejercer, en lo que a nosotros respecta, con la misma óptica de sus antecesores: considerando a Latinoamérica como el “patio trasero” del Imperio. Ni nos mencionó.
Dentro de los problemas que tiene en frente Obama, y dentro de la problemática que tiene que enfrentar de entrada, antes de que el andamio se le venga encima, Latinoamérica en general, y Suramérica en particular, no existen para el negro; y lo digo como decimos negro entre nosotros: con cariño.
Por ejemplo, me parecía un exabrupto que Obama recibiera en su primera cita como presidente electo a Calderón, el que se robó las elecciones en México hace dos años. Y después vi que dizque se trataba de una tradición de los presidentes estadounidenses. Debe ser que así intentan resarcir en parte el robo de casi la mitad del territorio mexicano en el siglo antepasado.
Podríamos convenir que resulta mejor que el Emperador nos ignore, especialmente en estos momentos en que cosas más importantes para nosotros avanzan o empiezan a darse, que la asunción al trono de Washington de un afrodescendiente.
Quizás, en virtud de esa subestimación, podamos seguir avanzando, calladitos, en la consolidación de nuestra Patria Grande, la Patria de nuestros verdaderos Padres Libertadores, hasta donde ya nada ni nadie pueda detenernos en la busca de nuestro verdadero y real destino.
Por ejemplo, más trascendental para nuestros intereses latinoamericanos ha sido el encuentro, al cabo de 23 años de distanciamiento, entre los presidentes de Argentina y Cuba, Cristina Kirchner y Raúl Castro; más trascendental para nosotros es que Evo haya sobrevivido al feroz ataque del Imperio capitalista hace unos meses y que sigan despuntando en el oriente líderes que apuntan al socialismo del siglo XXI sin pena y con gloria. Más trascendental para nosotros los latinoamericanos es la forma en que sigue avanzando nuestra integración y nuestras instituciones regionales, quizás no tan rápido como quisiéramos. Y más importante a nuestros particulares intereses regionales es que Venezuela siga siendo faro de nuestros ideales y Brasil, nuestro gigante suramericano, siga compartiendo nuestra visión económica, política y social, quizás con algunos matices más capitalistas de lo que quisiéramos, pero bueno…
Y en fin: hechos trascendentales son los que se están viviendo en Latinoamérica hace más de 10 años sin que el Imperio, entretenido en su explotación económica neoliberal y en sus juegos de guerra en Asia y el Medio Oriente, se de por enterado. Y tal vez fue y será mejor así. Por eso celebro que Obama no nos haya mencionado en su discurso porque da a entender que seguimos subestimados y eso en términos del “Arte de la guerra” es una ventaja.
Ello no quiere decir que su discurso no resulte sombrío para nosotros. Parodiando a Kennedy, antes que estar viendo qué puede hacer Washington por nosotros, veamos qué podemos hacer por Washington…
Fuera de charla, el contagio de la crisis empresarial y financiera que ataca al Imperio, y que rápidamente se traducirá también en crisis social de grande extensión y repercusión, toca a nuestras puertas, de manera brutal. Habrá que estar preparados, por ejemplo, para recibir a muchos conciudadanos que emigraron a USA en busca del “sueño americano”. Están y seguirán siendo los primeros en perder sus puestos de trabajo y en salir en bombas, aquellos que se encuentran indocumentados. Y lo anterior es válido también para los latinos en Europa. Y esas remesas que, por ejemplo en Colombia ya constituían el segundo renglón de ingreso de divisas, desaparecerán.
En el campo económico, los gobiernos latinoamericanos debieran estar viendo a ver cómo blindan sus países de la fuga de capitales que se precipitará, no por desconfianza de nosotros, sino porque las trasnacionales, que todas se han apoderado de nuestros recursos y nuestros productos, concentrarán en sus casas principales la mayor cantidad de sus utilidades para soportar el vendaval. Y también se marchitarán las exportaciones porque, como ellos, los países industrializados sí pueden, lo primero que harán será, cerrar sus mercados. Y vendrán unas inflaciones devastadores y un desempleo impresionante. Todo por cuenta del aquelarre neoliberal que desde el señor Reagan en adelante, con la anuencia de unos ímprobos gobiernos latinoamericanos nos impuso el Imperio.
Fuera injusto, irónico e inaceptable que ahora tengamos nosotros que poner el pecho a la crisis del mercado y del capitalismo, cuando en el furor de su bonanza, poco o nada recibimos.
En fin, sigamos con nuestra tarea sin pensar que porque Obama sea negro va a cambiar la historia del mundo capitalista, del cual y por el cual, fue elegido. Nuestro destino no depende del color de la piel sino de la ideología socialista. Y esa, no creo que resida en el alma de Obama.
Ni bobos que fueran los dueños del poder para haberlo dejado subir.