1 de diciembre de 2008

Espionaje a la colombiana

OCTAVIO QUINTERO
01-12-08


¿En qué asesora José Obdulio Gaviria al presidente Uribe? Creo que todo contrato debe tener claramente escritas unas cláusulas en las que se señalan expresamente las obligaciones de las partes.
Si pudiéramos llegar al contrato de José Obdulio con el Estado colombiano, entonces podríamos ver si la conversación con el cónsul en Venezuela, en la que se mostraba tan vivamente interesado en los resultados de las pasadas elecciones, hacía parte de las funciones que se le atribuyen o no.
No creo que exista en derecho la figura contractual en la que pueda suscribirse un contrato entre una entidad pública y un particular con una única cláusula en que se diga “Por el cual se pacta entre las partes que el contratista asesore al contratante en todo lo que se le ocurra al contratista, más lo que se le ocurra al contratante de aquí en adelante y para siempre”.
Y que en dicho contrato no figuren responsabilidades de parte y parte como, por ejemplo, ¿quién responde cuando las ocurrencias de uno y otro, porque aquí no cabe decir del uno o del otro ya que los dos son de unas ocurrencias inmarcesibles, resulten perjudiciales para el pueblo colombiano que en cabeza del presidente Uribe, venimos a ser los contratantes?
En este caso del cónsul valdría la pena investigar ¿quién llamó a quién? ¿José Obdulio al cónsul o el cónsul a José Obdulio? Si fue el asesor, ¿lo llamó en nombre del gobierno colombiano a ver "cómo nos había ido en las elecciones de Venezuela?”.. O lo llamó el cónsul a contarle cómo nos había ido en esas elecciones.
Si lo primero, ¿estaba José Obdulio cumpliendo alguna parte expresa con su función de asesor? Si es así, entonces José Obdulio tiene con el Estado un contrato de espía, cosa que debiera explicársele al pueblo colombiano porque Uribe, hasta donde llegan sus poderes, que no pueden ir más allá de los constitucionales, no es el dueño de este país sino su representante legal, cosa que también tenemos en discusión… pero bueno.
Si la inquietud de José Obdulio era de carácter personal, entonces, ¿estaba llamando al cónsul desde su casa o desde una cabina o de su teléfono particular? Porque no creo que en ese contrato (bueno, hablamos de un contrato lógico), se haya podido establecer legalmente que todos los gastos de este señor, por ejemplo sus llamadas (y se tiene información que es lo de menos), puedan cargarse a costa del contratista, que es nada más ni nada menos que todos nosotros los colombianos.
Vamos al cónsul:
Si fue él quien llamo, ¿por qué a José Obdulio? ¿Por qué no al Canciller que es su jefe inmediato o algún otro superior de la Cancillería? ¿Quién y cuántos colombianos pueden llamar a José Obdulio y hablar con él en la intimidad y la confianza con que le habló el cónsul? ¿Quiere esto decir que José Obdulio, como espía del Estado Colombiano, tiene una red de espías en Latinoamérica, o tan sólo en Suramérica o quizás sólo en Venezuela, con proyecciones a otros gobiernos que a este gobierno “peón del Imperio” le resultan incómodos, como el de Ecuador, para hablar sólo del otro vecino más próximo?
Ojo que este asunto de la conversación del cónsul en Venezuela, celebrando con el nefasto José Obdulio Gaviria un avance de la oposición a Chávez en las últimas elecciones, no es de poca monta.
Es, en mi opinión, reflejos de la intervención de Estados Unidos en Colombia en la que ha ido montando y quiere profundizar su quinta columna para extirpar la incipiente democracia participativa y la economía solidaria que se le oponen al bipartidismo y el capitalismo que han hecho de Norteamérica el epicentro del Imperio.
Este tema, por ejemplo, no fue tocado por el presidente electo Barack Obama. Y resulta tan crucial a nuestros intereses, más que su aplaudida declaración de que en 30 meses habrá retirado todas las tropas de la invasión a Irak.
Quizás para entonces, si seguimos como vamos, las necesite para la invasión a Venezuela o Ecuador, no digamos Colombia, porque ya estamos invadidos y bañados en sangre por nuestras propias manos.

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